Colegio Santamaría de la Cruz, propuesta pedagógica para la vida – por los derechos humanos

Colegio Santamaría de la Cruz, propuesta pedagógica para la vida

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La realidad de los jóvenes de este colegio es de personas que pertenecen a estrato 0 y 1, sus madres que son las cabezas del hogar, porque el padre brilla por su ausencia, no suelen tener empleo, muchas de las familias no tienen acceso a saneamiento básico y algunos combos del sector reclutaban a los niños porque en las escuelas tradicionales no los aceptaban.

De acuerdo con Pedro Hernando Quintero Galeano, coordinador del colegio Santamaría de la Cruz, de Manrique, antes eran los niños los primeros que ingresaban a los combos. El sistema los excluye pero la delincuencia los cobija, esto ha sido una lucha porque estos grupos asumen control social, la idea es combatirlo desde la práctica. También se han encontrado casos de como los líderes de los combos tienen a sus hijos estudiando en el colegio, y a pesar de ello, el niño se puede volver en sujeto transformador del entorno.

Según estadísticas del Sisbén del Municipio de Medellín, el 73.11% de la población no tiene ningún ingreso económico fijo y el 8.91% obtiene un ingreso mensual que no supera los $100.000. El desempleo de estas comunidades se ha convertido en uno de los problemas sociales más graves, provocando la pérdida del capital humano, social y físico, y el empobrecimiento generalizado de la población que suelen ser desplazados como afrodescendientes, indígenas y campesinos.

En los colegios tradicionales del sector se suele incurrir en la mayor cobertura metiendo la mayor cantidad de niños, pero son de muy baja calidad. La propuesta de este colegio es crear una educación con enfoque diferencial, no solo educación acorde a la realidad, sino que transforme su entorno, debido a que el colegio atiende niños que suelen sufrir violencia intrafamiliar. Son familias donde el padre, cuando está, cree que educarlo es molerlo a golpes, las instituciones no tienen esto en consideración y simplemente llenan las estadísticas.

“Tenemos niños extra edad que fueron expulsados de otros colegios, lo que hacemos es adoptarlos reconociendo que es un proceso complejo. Recibimos niños con falta de integralidad, le pegaban a los profesores, hoy la realidad es distinta, comenzamos a construir proyectos y tenemos terrenos en los cuales cultivamos la parte agrícola con permacultura para que lo repliquen en sus hogares, niños que eran tan indisciplinados una planta los disciplinó”, contó el coordinador del colegio.

Los chicos generalmente se preguntan y eso para qué me sirve en mi realidad, por eso la institución privada creó la autonomía pedagógica que permite hacer diferentes cosas, entre ellas cuatro materias:

  • Matemática práctica que por ejemplo les sirve en su vida cotidiana para manejar las cuentas cuando trabajan vendiendo dulces.
  • Informática aplicada para hacer experimentos desde los computadores.
  • Inglés, han tenido docentes del extranjero para ampliarles el mundo.
  • Español para poderse comunicar bien su cotidianidad.

 

Los padres pagan cinco mil pesos mensuales por la educación integral de los 280 chicos, el horario de clase es de 7 a 4 de la tarde, con grados de escolaridad desde preescolar hasta noveno, los cuales tienen de 35 a 45 estudiantes por salón. La exigencia a los docentes es que conozcan el contexto y preferiblemente sean del sector. Los recursos del colegio privado los consigue el padre, Miguel Pérez, con empresas privadas pues a los padres de familia la mensualidad les cuesta cinco mil pesos.

Otra problemática es la falta de apoyo para estas propuestas, el coordinador cuenta que la otra vez fue el subsecretario de educación con la iniciativa de comprar el colegio pero afirmando que ellos ponían los rectores y los docentes, a lo cual la institución se negó. “Al Estado no le interesan este tipo de metodologías, simplemente les interesa reunir los requisitos que exige el sistema” aseguró Quintero.

Por otra parte, reflexionando sobre la apuesta pedagógica de la institución Santamaría de La Cruz,  Quintero asegura que la educación no puede ser vertical, estas familias han sufrido todas las violencias posibles: “No le puedo dar atención al niño cuando tiene otro mundo, cuando se eduque de acuerdo a sus necesidades el niño se puede convertir en sujeto transformador. No debemos crear individuos para el mercado,  sino para la vida”, concluyó.

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