¿Cuánto vale la vida de los trabajadores de la salud en Colombia? – por los derechos humanos

¿Cuánto vale la vida de los trabajadores de la salud en Colombia?

Imagen de referencia tomada de rcnradio.com

Este es un reportaje investigativo sobre los trabajadores de la salud en Colombia, específicamente en las clínicas y hospitales del grupo Quironsalud-Fresenius.

Fecha: 14/04/2020

Por: Juan Alejandro Echeverri

El personal médico de la Clínica Las Vegas, la Clínica Medellín, y la Clínica del Prado, las cuales fueron compradas el año pasado por la multinacional médica Fresenius, “salva vidas” poniendo en riesgo la de los trabajadores. Auxiliares de enfermería y demás trabajadores no cuentan con la dotación preventiva que recomiendan las autoridades de salud; tienen problemas para desplazarse de su casa al trabajo; están obligados a lavar sus uniformes en sus casas, pues las directivas, alegando un elevado gasto económico, se niegan a aceptar que sean lavadas en las propias clínicas; sufren cuadros de estrés y angustia por el temor de contagiar a sus seres queridos; y han optado por cambiarse momentáneamente de domicilio, para lo cual muchos han tenido que pedir dinero prestado, y así salvaguardar la salud de los suyos. Además, las clínicas no adoptan los protocolos adecuados a la hora de atender a los pacientes contagiados.

La jefe de epidemiología la llamó a las dos de la madrugada para decirle que no fuera a la clínica, que se quedara catorce días en su casa. La paciente de la habitación 407, con la que tuvo contacto cuatro días atrás, había dado positivo para covid-19. A 81 empleados de la Clínica Las Vegas, y a ella –que al igual que todas las trabajadoras de la clínica pidió proteger su identidad para evitar futuras consecuencias–, les ordenaron aislamiento preventivo obligatorio.

La paciente había llegado a la clínica con una disnea, término clínico dado a una dificultad respiratoria. La sintomatología bastaba para encender las alarmas y optar por un aislamiento tipo N95, uno de los más drásticos en materia sanitaria. La primera prueba que le hicieron arrojó un covid-16, y la auxiliar asegura que los médicos les dijeron que “eso era un primo del coronavirus, que no pasaba nada”. A los días decidieron retirarle el aislamiento N95, entonces las enfermeras empezaron a tratarla con la dotación que normalmente usan: mascarilla convencional, guantes y bata desechable que cubre tres cuartas partes de los pies.

La Seccional de Salud, autoridad que supervisa todas las clínicas y hospitales en el departamento, visitó la clínica el sábado 21 de marzo para informar que la paciente había arrojado un resultado positivo tras una segunda prueba. Los representantes de la Seccional también hicieron un llamado de atención a los administrativos de la clínica, al darse cuenta que el personal no llevaba la dotación de seguridad recomendada. De no ser por la visita de la Seccional y su llamado de atención, no les hubieran facilitado el pijama aislante que desde hace unos días Sintrasass, el sindicato de la clínica, estaba solicitando, y a lo que el director médico se negaba, argumentando que eso significaba un incremento en el costo de los servicios, costo que supuestamente la Clínica Las Vegas no estaba en capacidad de asumir.

El personal médico, y en especial el personal de enfermería, es la primera línea de contagio en la que en muchos países han denominado como una guerra contra un virus. Si el sistema de salud tuviera forma de pirámide, ellos y ellas estarían en la base sosteniendo todo lo demás. Aunque son un eslabón fundamental, el que más se arriesga, el que cura, el que más tiempo pasa en el campo de combate, son también los más desprotegidos y los que más razones tienen para estar angustiados.

Las cifras que llegan del exterior asustan: tanto en Italia como en España son más de 5.000 empleados médicos contagiados de coronavirus. Aunque en Colombia recién empieza la fase expansiva de la pandemia, en las condiciones actuales, después de unas semanas el país podría igualar y superar esas cifras debido a la precariedad generalizada en todo el sector de la salud y la falta de prevención en clínicas y hospitales.

Al igual que el país y el sistema de salud, Fresenius, tuvo tiempo y recursos para diseñar protocolos de prevención.

Al igual que el país y el sistema de salud, Fresenius, conocedor del caso español y alemán, además de contar con capital administrativo y financiero, tuvo tiempo y recursos para diseñar protocolos de prevención, pero es difícil mitigar a tiempo el contagio si se escatiman recursos para cumplirlos, tal como sucede en la Clínica Medellín, la Clínica Las Vegas y la Clínica del Prado, tres clínicas privadas de la ciudad de Medellín que el año pasado fueron compradas por la empresa española Quirónsalud, que a su vez es filial de la multinacional alemana Fresenius, una de las más grandes del mundo en el sector de la salud.

El nuevo dueño de Las Vegas, la Clínica del Prado, y la Clínica Medellín, lidera la comercialización de productos y máquinas para tratar pacientes con fallos renales en el mundo. Su red de más de 4.000 clínicas en Norteamérica, Europa, América Latina, Asia y África, brinda tratamiento de diálisis a más de 345.000 pacientes en todo el planeta. Fresenius es la mayor operadora de hospitales privados de Europa, controla alrededor del 10% del sector. En total, Fresenius reportó más de 35.000 millones de euros en ventas y 4.500 millones en ganancias en 2019. La multinacional se vanagloria de prestar un servicio de calidad y brindarle óptimas condiciones laborales a las más de 300.000 personas que emplea en el mundo.

En el caso de Las Vegas, en cuyos estados financieros se reportaron ganancias de casi 2.000 millones de pesos en el 2018, no solo hay miedo de contagiarse y contagiar hijos y seres queridos, sino un sinsabor por el comportamiento de la clínica. Desde que la epidemióloga llamó a la auxiliar, que llevaba cinco días en cuarentena cuando se realizó este reportaje, la clínica no la ha llamado para preguntarle por su estado de salud y tampoco han ido a realizarle la prueba. Además, la incapacidad laboral no fue registrada como un accidente laboral, cuya totalidad del costo económico tendría que asumirlo la Administradora de Riesgos Laborales (ARL); por lo tanto, una parte tendrá que correr por cuenta propia.

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