La muerte se llevó a la cultura en el Teatro Carlos Vieco – por los derechos humanos

La muerte se llevó a la cultura en el Teatro Carlos Vieco

El Teatro al aire libre Carlos Vieco está abandonado desde el 2015, escenario cultural por donde tocaron bandas de rock de la talla de: Aterciopelados, Juanes, Estados Alterados, Juanita de los Enanitos Verdes, entre otros. Todos los sábados la gente de la ciudad se reunía ahí y ni si quiera se preguntaba qué banda iba a tocar, porque siempre iban buenos músicos que garantizaban un buen espectáculo.

Román González, quien es director del Festival Putas Fest, recuerda que en la época de la violencia se reunían cerca de 3 mil jóvenes cuando se imponían los toques de queda y las bombas, pese a ello, estuvieron seguros en torno a la cultura.

“El teatro no solo tiene un peso espiritual, sino que la generación nuestra tiene un testimonio valioso a partir de este entorno cultural. Entonces lo que queremos es generar ese espíritu alrededor”, argumentó González, sobre el teatro que fue inaugurado en 1984.

Román y un grupo de amigos  llevan más de un año trabajando en esta cuestión y aseguran que no han encontrado ninguna respuesta por parte de la Administración Municipal, todo han sido evasivas. Incluso, en algún momento estuvieron pasivos porque sentían que todo esto era publicidad, como darle un espaldarazo a los contratistas y lo que a ellos les interesa, es saber realmente cuando el teatro se reabre y que los tengan incluidos en todos los planes de ciudad, para reactivar todo el teatro con programación.

“¿Qué sucede? Que no nos dan respuesta. Nos hemos acercado a otros escenarios y lo que hemos encontrado son temas burocráticos y tenemos un problema grande con todas estas arandelas y cuestiones de seguridad.  Los entes de control tienen diseñado que para hacer un evento de ciudad es muy complicado, entonces la gente está como atada. Con este performance queremos llamar la atención de los distintos sectores de la cultura y generar un poquito de conciencia en la administración pública”, resaltó este artista cultural de la comuna catorce (Poblado).

El músico Juan David Villa, de la banda los Estiches del Villano, siente nostalgia e ira por ver la tozudez de la Alcaldía y relata su testimonio sobre qué fue lo que lo inspiró a llevar una vida cercana a la música.

“Me parece muy triste porque me fui a hacerme unas fotos y parece un cementerio completo, que no se ha tumbado ni se ha deteriorado como dice el Gobierno. La cosa que me decía el arquitecto es que si en ese abandono no se ha caído, no se va a caer nunca. ¿A mí que me inspiró a ser músico toda mi vida? Me decían estudia algo de verdad, y yo les decía ¡No!, el Carlos Vieco me llenó de espíritu para seguir como músico”, aseguró Villa.

“Hoy  hacemos réquiem (aprovecha el tiempo)  por el Vieco, necesitamos cuanto antes voluntad política porque hubo mucha demagogia con respecto a esta situación y no queremos más palabras bonitas, queremos hechos concretos. Ya tuvimos una reunión en la cual hubo un compromiso que en un mes nos íbamos a reunir con el alcalde, con la secretaria de cultura, Amalia Londoño, para decirle a la ciudad cuáles eran los tiempos para esto, sin embargo, eso fue hace tres meses y no hemos recibido ninguna respuesta”, afirmó el concejal, Santiago Jaramillo.

Esta protesta simbólica que se llevó a cabo el pasado sábado 12 de agosto de 2017 pidió celeridad, decisiones, tiempo y presupuesto para quienes aman este Teatro, con el objetivo de poder visitarlo en buenas condiciones y con  readecuaciones. De esta manera, estará abierto 365 días del año y 24 horas al día, porque la noche también es cultura y la noche está muerta en la ciudad de Medellín.

“Para unas cosas sí tenemos tiempo y plata como para capturar bandidos, pero para revivir el arte y la cultura con hechos concretos ¡No!”, concluyó el concejal, Santiago Jaramillo. Por eso un grupo de amigos a través de un cortejo fúnebre, el concejal vestido de la muerte como símbolo de luto y con una “guitarrada”, se tomaron la modestia de caminar desde la Nueva Villa del Valle de Aburrá, en Belén, hasta el Teatro que está ubicado en el Cerro Nutibara, pidiendo Réquiem por el Vieco y con la arenga: “Se nos murió el Vieco, y nadie dice nada. Se nos murió el Vieco, y nadie dice nada. Se nos murió el Vieco, y nadie dice nada”.

 

 

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