Vencer el miedo – por los derechos humanos

Vencer el miedo

La guerra va caminando por los andenes de mi barrio, de mi pueblo, ciudad y de mi país, nos saluda efusivamente, como si ya fuésemos amigos, y quizás lo somos, porque, la vemos terminar con vidas y al otro día la abrazamos, le aplaudimos sus hazañas; a lo lejos la divisamos, caminando por trochas o por avenidas principales, no se oculta, no teme, no perdona, desde el amanecer hasta el anochecer escuchamos su canto trémulo, se nos hiela la sangre cuando escuchamos las viudas o viudos llorar sus hombres, las madres velar sus hijos y cuidar de las heridas de aquellos que la guerra,  les devolvió mutilados, vemos transitar aquellas mujeres que buscan sus hijos, de padres comandantes y que fueron arrebatados mientras luchaban, nos ha tocado esconder nuestro SER, huir,  pero también escuchamos correr aquellos niños que temen al silencio de la noche, donde los otros machos salen a bailar al sonar de una metralla.

Muchos de nosotros crecimos con el canto estridente de la guerra, con el sabor a sangre de las verduras, y con el sabor a muerto en el agua. Muchos de nosotros le temen a transitar por esta vida, a ser, a despertar, y nos preguntamos ¿hasta cuándo?   Hasta cuándo dejarán pasar una mujer que por fin se pudo liberar de ese cuerpo de hombre que le dieron al nacer, sin que un fusil la acalle, cuándo dos mujeres podrán transitar por estas tierras sin que profanen su cuerpo con la excusa de arreglarlas,  y cuándo será el día que podamos amar sin ocultarlo sin dar explicación, porque sencillamente no la tenemos, porque  es tan simple: Un día nos levantamos y sin saber cómo nos enamoramos del chico o  la chica “equivocada”,  nuestros familias pegan un grito al cielo y se rasgan las vestiduras,  nos excomulgan en la iglesia, en la misa del domingo  donde todas las bellas damas lo saben y se encargan de que el que no lo sabe, lo sepa y lo comunique. Nos levantamos con la sensación de que todo se nos viene encima, y nos odiamos, y rogamos al cielo, que nos trague la tierra, pero más profundo no podemos caer; suplicamos sabiduría, y entendimiento, ¿por qué se nos hace tan difícil grabar en nuestra memoria? , se preguntará el mundo,  mujer con hombre, y hombre con mujer, según ellos es simple y sencillo, no hay más, nos repetirán una y otra vez  y así, emprendemos un viaje contra la corriente,  algunas y algunos se visten transgresoramente, porque les aseguro que  en su interior no transgreden nada. Entonces la sociedad se enoja, la guerra se molesta aún más y nos desplazan, nos asesinan, nos violan, les damos hijos a los victimarios y sólo por SER. Ansiamos una paz utópica, irreal para nosotros, porque se pueden acabar con los fusiles, pero  cada día, tendremos que soportar al vecino, el patrón y la familia que por alguna razón nos odia, nos ultraja,  para nosotros la lucha sigue y nos enfrentamos a los que niegan nuestras familias homoparentales, a los que quieren enterrar nuestros derechos, a los que nos arrebataron nuestros hijos paridos con dolor por ser concebidos con dolor, hijos hechos de la guerra y moldeados con amor y  cuando el estado, la sociedad y las armas nos echan  zancadillas, caemos, nos damos duro, lloramos, pero nos levantamos, nos sacudimos, secamos nuestras lágrimas y seguimos taconeando al compás  de la  lucha.

Y cuando EL ESTADO NOS SILENCIE mientras caminamos por la cuerda floja de la justicia, la población LGBTI  y un sinnúmero de sectores sociales, a diario llevamos esas, nuestras batallas, al máximo nivel, nos levantamos cada día con la esperanza de que quizás, hoy, cambien las cosas, pero la verdad es que ya no basta con levantarnos y suspirar por una Colombia justa, equitativa, y con igualdad social, hoy tenemos que alzarnos, movernos y tomar decisiones que nos permitan avanzar con humanidad. Hemos sufrido todas las humillaciones, todas las torturas, el ostracismo absoluto y hasta la muerte, pero no somos víctimas, somos seres en evolución, como el ave fénix que renacemos, de las cenizas. Y cada día le decimos a esta sociedad  aquí estamos Y AQUÍ NOS QUEDAMOS.

Lina Maria Palacio Lemos

LIC. EN EDUCACIÓN BÁSICA ENF. HUMANIDADES LENGUA C.

DEFENSORA DE LOS DERECHOS HUMANOS DEL SECTOR LGBTI.

COFUNDADORA DE LA ORGANIZACIÓN DE VÍCTIMAS AVE FÉNIX. MUJER DIVERSA.

SUPLENTE EN LA MESA DE VICTIMAS POR LA POBLACIÓN LGBTI.

REPRESENTANTE ELECTA DEL PP COMUNA 5.

REPRESENTANTE DE POLO DE ROSA ANTIOQUIA.

ESCRITORA Y LESBIANA.

VER TODAS LAS COLUMNAS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *