Voceadores del periódico El Colombiano: al sol, al agua y sin seguridad social – por los derechos humanos

Voceadores del periódico El Colombiano: al sol, al agua y sin seguridad social

 

La protagonista de esta historia es una mujer que madruga religiosamente todos los días de la semana, organiza su casa y deja a su madre con desayuno, quien es adulta mayor, se dirige al centro de Medellín a pararse toda la mañana para vender la prensa del periódico El Colombiano; el único trabajo que encontró para poder subsistir, retrato de otros miles de trabajadores que viven la misma situación.

Desde un principio le dejaron claro que no tenía ningún beneficio a seguridad social, ni liquidación, solamente devengaría lo que logre hacer vendiendo cada día de cuatro de la mañana a diez u once.

“Nosotros somos voceadores: ninguno de nosotros tenemos seguridad social por parte de El Colombiano. Cuando uno entra le dicen que no hay derecho a prestaciones ni seguridad social”, aseguró esta mujer.

Ella cuestiona la labor de los taquilleros, dado que por medio de los voceadores tienen ese trabajo, ellos son los encargados de repartir los diarios a los voceadores, porque ellos no se paran en las esquinas a recibir sol, agua, a aguantar hambre o a pararse todo un día así estén enfermos. Ellos dependen de nosotros y las familias de ellos, así como el dueño de El Colombiano, manifestó esta mujer.

Es una cadena distributiva de la que se benefician todos, menos los voceadores que madrugan cada mañana para repartir y vender la prensa a la comunidad antioqueña. Son quienes están dando la cara al público con la marca de ellos, tolerando los inconvenientes que puedan surgir cuando se trabaja  en servicio al cliente, incluso, aguantar insultos o exponerse al tema de inseguridad en pleno centro de Medellín. Conocer desde el ladrón, el proxeneta, el sicario, así como la cara más amable o emprendedora de la ciudad.

“Lo único que quisiera que cambiara, es que nos dieran la seguridad social, porque la mayoría estamos en el SISBEN y con lo que ganamos sobrevivimos y no nos alcanza para pagar el seguro. La mayoría son mujeres, adultos mayores y seguramente no se alcanzarán a pensionar”, aseguró otro voceador con el que conversamos.

Con gripa, fiebre, trasnochados, con hambre y pase lo que pase asisten parados a vocear a viva voz por el periódico que habla de justicia, valores y principios, pero que prefiere ahorrarse unos pesos negando el derecho a la seguridad social de sus trabajadores.

Hay gente de 20 años y 30 años que nunca les han pagado la seguridad social. La mayoría lo hace por la necesidad, asegurando que corren un riesgo, exponiéndose a veces a la seguridad vial cuando venden en la calle a los vehículos o transportadores.

“Hay muchas familias con madres cabezas de hogar que viven de vender la prensa, son gente muy humilde de barrios altos, por ser conformistas y por temor no reclaman sus derechos. Uno debe ser conformista pero tampoco aguantarse las injusticias. Nadie se reúne, nadie dice nada. Si yo hablo, nadie habla, así de sencillo. Con El Colombiano todo es de palabra, sin contrato y sin prestaciones. Yo me enfermo y voy al seguro que pago por mi cuenta, pero hay muchos que no tienen seguro” afirmó uno de los voceadores con los que hablamos.

Uno de los entrevistados recordó que el periódico conservador empezó hace más de cien años, anteriormente todos eran sentados vendiendo, quien manejaba la imprenta cogió a los habitantes de calle para que vendan en peñiques, en ese entonces, ahora con Q Hubo ha aumentado el mercado.

“Yo les he dicho a ellos, imagínese que nos reunamos los cerca de dos mil trabajadores y le pongamos una demanda a El Colombiano, incluso, por ser tan crítico a veces me dejaban ocho días o quince días sin vender, porque yo cogí este trabajo por necesidad, luego de salir de la anterior empresa no encontré otra alternativa. En este diario no solo son empresarios, sino también políticos que no hacen nada ni si quiera por sus mismos trabajadores” concluyó un voceador.

Ellos manifiestan que no hay con quien reunirse o plantear el tema desde los mismos voceadores porque les da miedo, porque si ellos empiezan a hablar, temen que posiblemente se queden sin trabajo.

Desde este medio alternativo indagamos a los voceadores de Publimetro y de ADN, ambos nos manifestaron que les pagan el mínimo y las respectivas prestaciones. En ese sentido, quisimos indagar y conocer la versión del Presidente Luis Miguel De Bedout o de la directora Martha Ortiz Gómez, pero la secretaria nos dijo que debíamos contactar al área de gestión humana, donde nos respondió la directora, Beatriz López, quien nos aseguró que presentáramos todas las inquietudes por escrito.

Trabajo que no haremos pero queda en el aire las siguientes preguntas: ¿por qué no les pagan la seguridad social a estos trabajadores con todas las líneas de negocios que tiene esta empresa? ¿Son dos mil o mil voceadores sin seguridad social en el Valle de Aburrá, como dicen estos trabajadores? ¿Si su misión habla de tener un enfoque humanista y proteger los derechos fundamentales por qué no les cumplen a sus propios trabajadores con una empresa que lleva más de cien años en el mercado?

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