Campesinos del corregimiento de San Cristóbal cuentan lo ingrato que es trabajar el campo – por los derechos humanos

Campesinos del corregimiento de San Cristóbal cuentan lo ingrato que es trabajar el campo

 

Alonso Velásquez Uribe lleva trabajando como campesino del corregimiento de San Cristóbal, desde hace 35 años, paradójicamente lo que más le inculca a su hijo es que no se dedique a trabajar el campo por lo ingrato que es económicamente y por la falta de apoyo y garantías por parte del Estado.

En el sector que habita Velásquez, hay cerca de 74 familias con vocación agrícola de estratos 1 y 2 donde las familias con dificultades se consiguen el sustento diario. No hay oportunidades de educación superior, no hay escenarios deportivos y por eso manifiestan que no tienen respaldo de la Administración Municipal ni a nivel nacional.

El principal problema radica en que los intermediarios o más conocidos como “comisionistas”, recogen la carga dentro de las fincas y le compran barato a los productores. El conflicto se debe a que los campesinos que producen hortalizas no pueden ingresar a las plazas Mayorista ni Minorista a vender lo que hacen, porque estas plazas están manejadas por unas organizaciones que ellos aseguran desconocer.

“Somos una cantidad de campesinos que producimos una cantidad de hortalizas y verduras, que no tenemos la forma de comercialización directa, debido a esto manejamos siempre intermediarios. Los intermediarios son quienes se quedan con el valor real del producto, por ejemplo nosotros podemos sacar un kilo de cilantro y para nosotros puede valer mil pesos y el intermediario lo vende en tres mil”, relató el campesino del corregimiento de San Cristóbal.

Asimismo, el banco agrario que es el banco de los pobres  no les reconoce ningún crédito por la cantidad de requisitos que necesitan. Tampoco tienen asistencia técnica por parte de la secretaría de desarrollo rural agropecuario, porque cuando se dirigen hacia allá siempre les dicen que no hay recursos para operar.

“El Gobierno Nacional y las entidades que nos representan nunca han pensado en el campo, nunca ha habido una persona que se detenga a pensar lo que significa el campo porque nosotros somos la vida de la gente.  Ciudad sin campo no puede existir, nadie se ha puesto en los zapatos de nosotros. Lo que debería tener respaldo y recursos serían los campesinos. Los que producimos las hortalizas para el Gobierno Nacional no tenemos importancia porque no generamos unos impuestos o ingresos altos para ellos”, concluyó Álvaro Velásquez.

Cuando se construyó el túnel Fernando Gómez Martínez estas fincas perdieron 50% del agua, se recalentó el suelo, por ende se perdió la capacidad productiva del mismo y ahora aprobaron por licencia ambiental la construcción de un segundo túnel en la misma área de influencia. Ahora el riesgo es la pérdida total de los afluentes de agua del territorio.

Quizás por esto los jóvenes que está levantando esta población ya manifiestan que no se quieren dedicar a laborar el campo. En la comunidad muchos piensan vender las parcelas para irse a otra parte, mientras están vendiendo la tierra por costos bajos que no se alcanza a comprar en otro lugar.

 

 

 

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