El cuento del despelote (POT) en Medellín – por los derechos humanos

El cuento del despelote (POT) en Medellín

Un día cualquiera en el honorable Concejo de Medellín, la bancada del partido de pa´ atrás, tomó la siguiente decisión: repartir dádivas a los combos, empresarios y al alcalde, prácticamente a la misma clientela de siempre, con el objetivo de poner la ciudad bonita para turistas y extranjeros, así se incomodaran un poquito sus pobladores.
Para lograr su siniestro, solo tenían que mentir un poquito a la gente que podría llegar a oponerse por sentir el rigor del desarrollo que los iba a dejar sin vivienda. A los sujetos políticamente inactivos de la ciudad de Medellín les endulzaron el oído ofreciéndoles: viviendas nuevas, arriendos temporales, educación (eso sí técnica), paquetes alimentarios y hasta proyectos productivos.

Con la ayuda de Lovejas S.A, ultraderechistas a ultranza y demagogos por profesión, se conformó la temible entente: La EDU, ISVIMED, EPM y el Departamento de Planeación Municipal; con ellos lograron inventarse el espejismo ideal para mercantilizar la ciudad, imponer su proyecto económico y político, para poder hacer el fin que se perseguía desde el principio, enriquecer a los privados.

Intentaron seducir a las comunidades con reuniones desinformativas, torneos de fútbol, contratos de tres meses pegando adoquines y hasta con fiestas barriales con artistas pa´ entretener a la gente sin un componente político, pero la gente notó que el proyecto no los beneficiaba en nada y que solo se estaban haciendo estructuras para atraer turistas y militarizar los territorios.

Las propuestas comunitarias nunca fueron reconocidas, las viviendas prometidas nunca fueron construidas y mucha gente terminó fuera del territorio, pues sus casas fueron demolidas sin el menor recato.

Godelina Azul Portocarreño trabajó religiosamente toda su vida para poder obtener su vivienda en un barrio de clase media, fue conservadora de vida durante 60 años, defendió a capa y espada el modelo de ciudad, hasta que se vio afectada por el Plan de Ordenamiento Territorial. Curiosamente los medios de desinformación nunca fueron capaz de poner en los ojos de la opinión pública lo que pasaba con sus viviendas en La América, pero sí salían a hablar de los cuantiosos beneficios de los megaproyectos que traerían para la ciudad.

Es así, como se transformó en una lideresa que decidió abrirle los ojos a su comunidad, organizarse y denunciar el costo excesivo de los proyectos que no benefician en nada a quienes pagan los impuestos y empezar a construir sus propios proyectos y planes para la comunidad.

Para esto empezaron a formarse y a apropiarse de un territorio que siempre les perteneció, su amada Medellín, de la que siempre se han sentido dueños, pero del que las Administraciones Municipales siempre les han impedido disfrutar su pertenencia.

¡Abre los OJOS por Medellín!

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