El relato de una madre afectada por las protestas en Moravia – por los derechos humanos

El relato de una madre afectada por las protestas en Moravia

 

Fecha: 05/06/2021

Por: Andrés Ríos

 

 

Desde que comenzó el paro Nacional, en Medellín, prácticamente todos los días los manifestantes  salen a refugiarse en Moravia, que está ubicado cerca al parque de los Deseos o más conocido ahora como el parque de la Resistencia.

“Tengo un bebé de cuatro meses, estoy en teletrabajo y no sabes lo difícil que es trabajar así. Es tener que decirle al jefe, en mi casa está pasando esto y no puedo continuar con el trabajo, es tener jornadas desde las ocho de la mañana y no saber a qué horas vas a terminar porque no has podido finalizar tus labores, es tener que salir en la noche llorando a buscar un transporte”, cuenta Valeryn González, madre habitante de Moravia.

Donde vive cerca hay una bomba, los manifestantes hacen un colchón y hacen una candelada para que estos no pasen, ese humo suele afectar a su familia y a ella. Una vez les dijo que no iniciaran con eso porque el Esmad estaba lejos y comenzaron a ponerse capuchas y a comenzar a armar pelea. También cuenta que ha ocurrido al contrario, como el pasado 4 de junio de 2021, cuando los manifestantes estaban haciendo un sancocho de manera pacífica, y sin mediar diálogo, la policía tiró un gas que cayó directamente a su casa y afectó la vista de su abuelo de 95 años; un adulto mayor que ya no está para soportar estas situaciones.

“Si es insoportable para uno el gas, entonces imagínate para un bebé de cuatro meses. Entonces sale una asustada a buscar un carro y todas las vías están bloqueadas, los semáforos están malos”, relata la madre.

Lo que ella expresa, asegura que no es para generalizar o acusar a la policía o a los manifestantes, sino para mostrar que los habitantes del barrio Moravia se han visto afectados por esta coyuntura, que se viene viviendo desde el 28 de abril que inició el paro.

“Yo pienso que los derechos de uno, terminan cuando empiezan a afectar los de otra persona.  Una vez me dijeron es que estamos saliendo a protestar para que su abuelo esté mejor y su bebé también, pero ninguno de los dos se han visto beneficiados, sino perjudicados por lo que está pasando. Me ha tocado abrir las puertas de mi casa para que los APH atiendan a los heridos en mi propio hogar. Ayer fue la gota que derramó el vaso, ayer se estaban manifestando de una manera diferente con arte y cultura, haciendo un sancocho, cuando la policía tiró una bomba que cayó en mi casa, en el sector El Bosque, al frente de la estación de gasolina. A las 11:30 de la noche todavía se veía manifestantes y policía tirando cosas, ¿así con qué tranquilidad duerme uno? No es fácil pensar, ¿será que hoy hay protesta? ¿Será que hoy si podré trabajar? ¿Será que hoy no va a amanecer una persona cercana a mí muerta o desaparecida? O que tendré que amanecer en otra casa como me ha tocado muchas veces”, asegura González.

Su casa es su lugar de protección y saber que no puede llegar, ha sido muy frustrante, porque haga la crítica por verse afectada, no es que le diga no al paro o no a la policía, ni a quienes manifiestan, lo que pide es que se hagan puntos de encuentro diferentes para que los mismos lugares de siempre no sean los perjudicados.

 

“¿Qué necesidad había de la policía ayer de tirar un gas? Si la gente estaba haciendo un sancocho de forma pacífica, con actos culturales y con baile, Si llega la policía la invitación es que no seamos partícipes de esos actos de violencia.  ¿Qué necesidad hay de ponerse capuchas, de hacer candela o de tirar cosas si la policía está lejos? Lo que me dijeron es que no había que demostrarles miedo, ¿si ellos no están atacando para qué hay necesidad de torearlos? Con ese tipo de actos estamos quedando mal nosotros”, afirma Valeryn González.

Por eso, concluye: “Si ese gas aturdidor que tiró la policía hiere a alguien, ¿quién va a responder por eso? Nadie. Tener que escuchar las bombas, estar preocupado pensando en si le pasó algo a la familia, los saqueos a los negocios y que eso no pase en el hogar de uno. Yo apoyo el paro, que la gente se manifieste, pero quiero que la gente entienda que cuando realmente dicen que están haciendo un bien, los derechos de uno terminan cuando empiezan los de los demás; nos hemos tenido que repartir para irnos a otras partes y eso que a veces no alcanzamos a salir”.