Esa bella palabra llamada paz – por los derechos humanos

Esa bella palabra llamada paz

 

Causa gran desazón el saber que muchos colombianos, saldrán con la iniciativa del innombrable a recoger firmas por el no,  amo tanto a Colombia como ustedes así que deseo que el cese bilateral al fuego, vi muchas noticias correr por infancia, por mi ingenuidad infantil, collares bomba, masacres, carros bomba, secuestros, reclutamientos, minas “quiebrapatas” hacer explosión frente a escuelas. Vi y oí como la guerra cobraba vidas de los que menos tenían que ver con ella, campesinos perder sus tierras, buses, camiones y casas quemadas, gente por montón caminando por los bordos de la carretera mientras huían de las balas, y mi mente infantil se distraía viendo a Topoyiyo,  carrusel, oki doki, era más lindo y divertido. Permitía que los niños no nos involucráramos en algo tan cruel, nuestra tristeza y crueldad más grande era ver como María Joaquina humillaba y despreciaba a Cirilo. Ver morir a una señora con un collar bomba eso era nivel adulto extremo, era como el conjuro (prohibido para menores de 25 y mayores de 40).

Así que mi generación padeció la guerra anónima, sólo sabíamos que debíamos escondernos de camiones reclutadores (especialmente los niños) de las balas, que no sabíamos quién, cómo , cuándo y porqué , las lanzaban sin saber a quién, cómo cuándo y porqué. Poco a poco fuimos creciendo y tomando conciencia de lo que sucedía, pero nuestras preocupaciones ahora eran el colegio, las niñas o los niños, jugar trompo, yoyo, coleccionar caramelos o cromos, y sufrir por los golpes que recibía el chavo del ocho.

En la ciudad éramos un poco más inmunes al conflicto armado (M-19, FARC-EP, ELN, PARAMILITARISMO…..) pero no a la guerra, a una violencia desgarradora, así que nos era más fácil, divertirnos, tener infancia, pues si un día corríamos a escondernos por un enfrentamiento al otro lo recordábamos como una hazaña por haber escapado a las balas y reíamos y los suavizábamos con un buen partidito de fútbol,  con una partida de bolas o viendo el chapulín colorado. Y empezamos a desaprender el sufrir por el que mataron, por el que se llevaron, por la bomba que estalló.

Pero vamos pensando, tomando conciencia por  aprender a leer la realidad o porque la realidad nos tocó. Un día llega la guerra y toca nuestra puerta y la sufrimos, la de nuestros vecinos, vemos a nuestra madre llorar por que en su pueblo natal en una iglesia su gente con unas pipetas bombas fueron asesinadas, vemos la cruda realidad cuando tu alma sangra y tu cuerpo es golpeado y empiezas a hacer un recorrido por tu memoria y ves que toda tu infancia feliz no era más que un espejismo y temes por tus hijos y anhelas que tu ser sane, que tu patria sane.

Muchos quieren y promueven el NO por la PAZ, de qué hablaran, quiénes se creen ellos para quitarnos ese sueño, he visto sangrar tanto mi país que a veces creo que no me tocará ver marcharse a la gran señora de nuestra patria, me entristece ver como ciertos seres se apoderan de un discurso militarista y lleno de odio y dolor, creo que si ellos hubieran entregado el corazón disfrazado de hijos, de amor, de familia, de futuro, de sueños, no pensarían en la guerra como opción, porque sólo los que la padecimos, anhelamos su partida.

 

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Que gran alivio ver como el 23 de junio  salimos cientos de personas a la plaza Botero a celebrar el inicio del fin del conflicto, vi sus ojos de esperanza, reflejarse en los míos, nosotros con nuestra bandera arcoíris, las batucadas con sus tambores, las madres con las fotos de sus hijos perdidos, los estudiantes con su bandera roja, y todos con el corazón puesto en la Habana Cuba, por primera vez tuve FE, y bailamos y gritamos al unísono paz y al unísono entonamos nuestro himno, parecíamos niños en una fiesta, nuestras sonrisas, nuestros aplausos, nuestras lágrimas y abrazos eran espontáneos.

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Colombia sueña, hace tiempo lo único que nos ha permitido sentir esta felicidad efímera y este orgullo,  ha sido el premio nobel (que solo pude disfrutar a unos 10 ó 12 años después)  y nuestros deportistas. Así que no permitiré que me arrebaten a mí y a millones de colombianos el sueños de un inicio de paz, no vamos a permitir que no trunquen el sueño de transitar tranquilos, de habitar nuestro país sin miedo.

 

Sólo queda rogar que terminen de firmar y que los otros grupos armados se unan al cese.

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Te amo Colombia. Hay esperanza…

 

Lina Maria Palacio Lemos

LIC. EN EDUCACIÓN BÁSICA ENF. HUMANIDADES LENGUA C.

DEFENSORA DE LOS DERECHOS HUMANOS DEL SECTOR LGBTI.

COFUNDADORA DE LA ORGANIZACIÓN DE VÍCTIMAS AVE FÉNIX. MUJER DIVERSA.

SUPLENTE EN LA MESA DE VICTIMAS POR LA POBLACIÓN LGBTI.

REPRESENTANTE ELECTA DEL PP COMUNA 5.

REPRESENTANTE DE POLO DE ROSA ANTIOQUIA.

ESCRITORA Y LESBIANA.

Twitter: @anilpa2

 

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