¿Muerte política o resurrección? – por los derechos humanos

¿Muerte política o resurrección?

Fecha: 05/08/2020

Por: Andrés Ríos

 

 

Mientras los fanáticos de Gustavo Petro celebran con bombos y platillos la orden de prevención domiciliaria de Uribe, e incluso, algunos más osados de este partido ya auguran una victoria para el 2022, aquí nos preguntamos ¿qué pensarán los luisperistas y los fajardistas? Que se odian tanto entre ellos, pero que tienen tantas cosas en común como sus aspiraciones presidenciales y que su respectivo prócer, también le ha rendido pleitesía al Centro que no tiene nada de democrático.

Por este tiempo, el Covid salió de vacaciones única y exclusivamente para la marcha uribista defendiendo al presidente eterno en Medellín, pero cuando salen los estudiantes a reclamar matrícula cero, salen a satanizarlos en la opinión pública, asegurando sin pelos en la lengua que son un foco de contagio; un pensamiento bien uribista.

No es fortuito que Antioquia sea el departamento en el país con mayor cantidad de víctimas de la violencia, con más de un millón doscientos mil de los nueve millones de personas registradas en el Registro Único de Víctimas para 2019. Libros como el Clan de los doce apóstoles de Olga Behar, Guerras Recicladas de María Teresa Ronderos y Nuestra Guerra Ajena de Germán Castro Caycedo, documentan los nexos de Uribe con el paramilitarismo.

Ante la zozobra que crearon los grupos subversivos en una ciudad como Medellín y en el departamento con pescas milagrosas, extorsión y asesinatos a la población civil, este sujeto aprovechó esta coyuntura para venderse como el redentor del país, y con el pacto de Ralito utilizó todas las formas de lucha como lo expresaba uno de sus principales rivales, Tirofijo.

Que nuestros líderes de exportación al país hayan creado normativas como la ley 100 de privatización a la salud, una ley 50 que golpeó a la clase trabajadora y el aumento de edad para pensionarse, es muy diciente de los poderes económicos a los que le rinde tributo esta secta neoliberal.

En medio de tanta confusión, polarización y asombro, primera vez que un político que hizo negocio con la salud, como Roy Barreras, atinó a decir algo sensato, es que este fenómeno político hay que derrotarlo en las urnas, de manera pacífica, dicho por un personaje que hizo transfuguismo deportivo.

En el país del realismo mágico, con todo lo anteriormente mencionado, no deja de ser paradójico que la Corte Suprema de Justicia ordene una medida de aseguramiento por el soborno a un testigo en el caso que sostiene contra Iván Cépeda, y no que haya sido directamente imputado por los falsos positivos o un asunto como el DAS, la Yidispolítica o Agro Ingreso Seguro.

En la trifulca política es en lo que mejores somos los colombianos, pero de lo único que no hemos caído en cuenta, es que lo único que mejorará este país es que los colombianos despertemos, no que ningún caudillo de cualquier origen político de estos nos venga a «salvar» la patria; no vaya a ser que en el país del sagrado corazón revivan a alguien que va hacia su muerte política, y le permitan como al gobernador de Antioquia, seguir TELEGOBERNANDO desde la comodidad de su hogar.

Una respuesta a ¿Muerte política o resurrección?

  • No encaja el comentario sobre los Petristas. Un periodista debe ser objetivo y no transmitir opiniones y crear confusiones.

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