Reflexión sobre el cubrimiento de los medios en el proceso de paz – por los derechos humanos

Reflexión sobre el cubrimiento de los medios en el proceso de paz

 

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Tres personajes como Federico Ríos, quien ha sido un fotógrafo que ha recorrido el país capturando momentos del conflicto armado; Juan Mosquera, quien ha sido un columnista con una agudeza fina para cuestionar la cultura, la sociedad y la política en el portal las 2 Orillas y ahora trabaja en el proyecto Generación Paz; y Faud Sakman, quien es asesor de comunicaciones de la Cruz Roja, ellos tres se dieron cita en el foro comunicar para la paz para reflexionar acerca del papel de los medios de comunicación a la hora de cubrir las negociaciones en la Habana, Cuba.

De una manera contundente comenzó la charla con el fotógrafo Federico Ríos, pues él dice que siempre tiene presente la frase de George Orwell “periodismo es publicar lo que alguien no quieres que publiques, lo demás son relaciones públicas”. A lo que finaliza sacando su propia conclusión: “Es hora de generar periodismo desde los datos y del contacto directo”.

“Es claro que todos los medios son un negocio, por eso es incómodo para los medios y para las fuentes que se informe sobre grupos armados. Generalmente quien se atreve a hacer este tipo de periodismo es considerado en un apátrida para los ciudadanos y es declarado enemigo público. También suele ser señalado de hacer apología del delito”, expresó Ríos.

Desde su percepción invitó a la comunidad en general  a entender el conflicto en un punto donde no hay ni buenos ni malos, sino que hay diferentes matices y responsabilidades. El gran reto es entender los antecedentes para hacer una información menos propagandística.

Juan Mosquera se plantea varias cuestiones ¿Por qué siempre se llama a los funcionarios o los ministros para informar? ¿Por qué siempre los medios se quedan en las cifras? ¿Por qué la gente sospecha de los defensores de Derechos Humanos? Las respuestas son evidentes, para su gusto para hacer un periodismo responsable se debe contar las historias particulares de los hechos que se esconden detrás de las cifras, porque estas si pueden movilizar a la gente a tomar decisiones y para poder comunicar para la paz es necesario mostrar el rostro de todos los lados. Y claro está, debemos escapar del eufemismo como por ejemplo los falsos positivos, porque ni son falsos ni son positivos.

“Los periodistas no son conscientes que con las palabras hacemos la guerra en ocasiones. Lo primero que se pierde en la guerra es la verdad. Los medios huyen de las palabras y se quedan en los números, decir que hubo 100 mil desplazados no dice nada. En Colombia los héroes sí existen y son los campesinos”, agregó Faruk Saman, al mencionar la forma de realizar el ejercicio periodístico por parte de los comunicadores.

 

Diatribas a los medios de comunicación

El gran reto del medio es desligar la noticia de la propaganda, pues para Federico Ríos con relación a las negociaciones en la Habana: “El hermetismo que se ha pactado entre el Gobierno y el Estado es para proteger el proceso de paz y para que no haya desinformaciones”.

“En Colombia es muy difícil romper la trilogía poder político, económico y los medios”. E inmediatamente puso a consideración el hecho reciente del caso que salpica al alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y al periodista Darío Arizmendi: “Es una vergüenza para el periodismo, apareció en los panamá papers y como es una vaca sagrada del gremio todos se quedaron callados. De la información depende la toma de las decisiones, si los medios dependen de los poderes económicos o políticos nos van a llevar a favorecer sus intereses. Aquí juega el papel de los medios alternativos”.

Por su parte, el asesor de comunicaciones de la Cruz Roja, Faruk Saman, asegura que nos han contado de una manera parcializada la realidad nacional: “A veces nos hacen creer que es el peor país del mundo y no es cierto”, aunque reconoció que llevamos más de 50 años al conflicto lo que se ha convertido en parte del paisaje: “El periodista está acostumbrado al conflicto, tanto así que a estos temas simplemente es dele la vuelta, y lo crítico y sensible se queda en el pasado”.

Además, sacó la cara por los periodistas de las zonas rurales y más alejadas del país poniendo en contexto la situación de un periodista que trabaja en radio en la zona del Catatumbo, quien expone la vida para llevarle la verdad a la comunidad.

“Hacer periodismo es un empleo pero también exige responsabilidad, si usted informa para la guerra es ser cómplice. La dignidad con la ética va primero que la comida”, puntualizó Federico Ríos, para luego poner el caso de la masacre en Bojayá, porque la comunidad que se refugió en la iglesia quedó cruzada por el fuego entre la guerrilla, el ejército y los paramilitares: “Y nunca se esclareció quiénes fueron los que financiaron los grupos de extremaderecha, porque empresas como Fedegan y demás tuvieron participación. Con esto queda claro que es tan cómplice desde el que dispara hasta él que informa”, concluyó de forma vehemente.

Entonces cómo cubrir el tema de la agenda de mi barrio si lo que se negocia sucede en otra parte y pareciera que no nos afectara, la respuesta de Juan Mosquera viene con dos preguntas ¿si en mi barrio vienen dos excombatientes qué va a pasar? ¿Cómo se siente la víctima que no tiene trabajo y a su victimario sí le dieron?

Conclusiones

  • Cambiar el lenguaje tradicional y sensacionalista por el del Derecho Internacional Humanitario
  • Crear narrativas distintas con diferentes ángulos de las historias.
  • Hacer visibles a los que no hemos hecho visibles, por ejemplo las víctimas.

 

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